{"id":501,"date":"2026-07-31T16:49:57","date_gmt":"2026-07-31T20:49:57","guid":{"rendered":"https:\/\/cluzman.com\/?p=501"},"modified":"2026-07-31T17:38:51","modified_gmt":"2026-07-31T21:38:51","slug":"siderea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cluzman.com\/?p=501","title":{"rendered":"Siderea"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ocurri\u00f3 en el siglo pasado, con nombre y textura supe de inmediato que ella marcaria el comp\u00e1s de todo lo que vino despu\u00e9s. En ese momento mi vida era simple, solo ten\u00eda una amante m\u00e1s o menos disponible, alguien con quien no hab\u00eda promesas ni continuidad, y yo estaba bien con todo eso, o al menos me lo repet\u00eda. No esperaba nada m\u00e1s.&nbsp;No imaginaba que algo extra\u00f1o, distante de mi realidad, fuera capaz de alcanzarme. Uno cree tener claro hasta d\u00f3nde llega su vida, y de golpe aparece algo que no estaba en el plan, y ah\u00ed queda uno, tratando de entender qu\u00e9 fue exactamente lo que pas\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una nueva era se asomaba, o tal vez ya estaba metido hasta el fondo entre nosotros, y yo, incauto, pens\u00e9 que la transici\u00f3n ser\u00eda tan simple como tirarse un pedo sin pedir permiso. Pero no. Todo se convirti\u00f3 en un desmadre con los compa\u00f1eros de piso que ten\u00eda en ese entonces y mis desordenes propios.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era v\u00edspera de a\u00f1o nuevo. Ten\u00eda un plan m\u00e1s o menos armado, algo que quiz\u00e1s pod\u00eda salir bien, y confiaba en que la energ\u00eda del momento jugara a mi favor. Pero fue exactamente al rev\u00e9s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde temprano se sent\u00eda raro el ambiente en el piso, como si todos carg\u00e1ramos con expectativas distintas y nadie las hubiera puesto sobre la mesa. Yo ten\u00eda mi idea de c\u00f3mo deb\u00eda ir la noche, ellos ten\u00edan la suya, y ninguno se molest\u00f3 en preguntar. Como siempre pasa, terminaron destapando cosas que llevaban semanas fermentando bajo la superficie parec\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo segu\u00eda aferrado a mi plan, convencido de que si me manten\u00eda en curso todo terminar\u00eda acomod\u00e1ndose solo. Mientras yo trataba de sostener mi versi\u00f3n ordenada de la noche, el piso entero se iba llenando de un ruido distinto, de tensiones que no ten\u00edan nada que ver con el a\u00f1o nuevo pero que eligieron justo esa noche para explotar. Y ah\u00ed estaba yo, en medio de la cuenta regresiva, d\u00e1ndome cuenta de que ni el nuevo siglo ni mi plan iban a llegar como los hab\u00eda imaginado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquella tarde tocaron a mi puerta un par de rostros que no me dec\u00edan nada, dos tipos que jam\u00e1s hab\u00eda visto, ten\u00edan cara de estar buscando algo. Me preguntaron si hablaba espa\u00f1ol, y les dije que s\u00ed, que esa lengua materna la llevaba tatuada, que acced\u00eda a ella con una ferocidad casi instintiva.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>En ese lugar, el espa\u00f1ol brillaba por su ausencia. Se escuchaban mil jergas distintas, un balbuceo de acentos y lenguas cruz\u00e1ndose por los pasillos, menos el m\u00edo. O sea, ten\u00eda ah\u00ed una especie de exclusividad involuntaria, un monopolio idiom\u00e1tico que nadie me hab\u00eda pedido pero que igual cargaba conmigo.&nbsp;<br>Y esa exclusividad, seg\u00fan me contaron despu\u00e9s durante una velada \u2014entre copas y confesiones a medias\u2014, me daba un estatus un poco m\u00e1s agraciado que al resto, como si hablar la lengua &#8220;correcta&#8221; en ese momento y lugar equivaliera a llevar una especie de ventaja invisible, un salvoconducto que yo ni siquiera sab\u00eda que portaba.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese par de tipos ven\u00edan acompa\u00f1ados de una chica al costado, ella ten\u00eda facha de no ser local extra\u00f1amente. Se ve\u00eda tratable y risue\u00f1a, de esas presencias que iluminan un pasillo sin propon\u00e9rselo.&nbsp;<br>De repente se acerc\u00f3 hacia m\u00ed y me habl\u00f3 en mi lengua ex materna de aquel entonces, con una naturalidad que no dejaba espacio para la timidez.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Hola, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1s? Me han dicho que t\u00fa hablas espa\u00f1ol. Mucho gusto, soy Maha. \u00bfY t\u00fa?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su voz ten\u00eda ese tonillo c\u00e1lido, medio cantadito, que m\u00e1s o menos delataba de d\u00f3nde podr\u00eda ven\u00eda sin necesidad de preguntarle nada. Una pronunciaci\u00f3n de esa Iberia sumergida, un dejo que sonaba entre impostado y encantador, un poco fingido tal vez, pero agradable al o\u00eddo, de esos que se perdonan enseguida.&nbsp;<br>Yo, todav\u00eda procesando la escena \u2014los dos desconocidos, la puerta, el dialecto perdido entre tantos otros\u2014, apenas atin\u00e9 a sostenerle la mirada mientras ella esperaba mi respuesta con una sonrisa f\u00e1cil, de esas que no cuestan nada pero que se quedan rondando despu\u00e9s. No sab\u00eda todav\u00eda que ese saludo tan simple, tan de tr\u00e1mite, iba a ser el principio de algo que no ten\u00eda forma de anticipar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me paso los siglos vividos en un instante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le respond\u00ed con impericia, como quien no est\u00e1 seguro de si est\u00e1 so\u00f1ando o si de verdad le est\u00e1n hablando en su propia jerga despu\u00e9s de tanto tiempo rodeado de sonidos ajenos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Hey! \u2014le dije, con m\u00e1s entusiasmo del que pretend\u00eda mostrar\u2014. Claro que s\u00ed, hablo espa\u00f1ol. Por cierto, me dicen &#8220;el intruso&#8221;, ni me preguntes por qu\u00e9 \u2014solt\u00e9 despu\u00e9s, medio en broma, medio en serio, como quien suelta una confesi\u00f3n sin darle demasiada importancia\u2014. Y sabes qu\u00e9, conviene seguirles la corriente a estos compa\u00f1eros de hostal, aqu\u00ed cada quien tiene su distintivo y su cruz.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella solt\u00f3 una carcajada corta sin filtro, y me clav\u00f3 la mirada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Eres pendejo a primera vista \u2014me dijo, sin ninguna piedad\u2014, pero me agrada estar aqu\u00ed conoci\u00e9ndote.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y esa frase me cay\u00f3 como el cl\u00e1sico balde de agua fr\u00eda que todo el mundo menciona cuando las cosas se ponen en ascuas, cuando uno ya se sent\u00eda c\u00f3modo y de repente alguien te baja de la nube de una sola patada. No supe si re\u00edrme o quedarme callado asimilando el golpe.&nbsp;<br>Ah\u00ed estaba yo, con mi apodo est\u00fapido y mi ego reci\u00e9n pinchado, mientras ella segu\u00eda sonriendo como si acabara de ganar algo, como si esa combinaci\u00f3n de insulto y cumplido fuera su forma particular de romper el hielo. Y funcion\u00f3, definitivamente.<br>Porque en vez de sentirme ofendido, sent\u00ed esa curiosidad rara que aparece cuando alguien te desarma con dos frases y te deja con ganas de saber qu\u00e9 m\u00e1s tiene guardado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin previo aviso, la escena se sent\u00eda casi como un peque\u00f1o milagro dom\u00e9stico y los dos tipos que la acompa\u00f1aban se quedaron un paso atr\u00e1s, observando el hecho con esa complicidad silenciosa de quien ya sabe c\u00f3mo va a terminar la conversaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfde d\u00f3nde eres? \u2014le pregunte.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Soy del lejano oriente \u2014contest\u00f3 antes de dar media vuelta y alejarse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>En ning\u00fan tiempo en la vida imagin\u00e9 que llegar\u00eda a conocer a alguien de un lugar tan remoto, tan ajeno al m\u00edo, un territorio que solo hab\u00eda rozado a trav\u00e9s de un par de canciones de Bunbury, esas letras que uno tararea sin saber bien de qu\u00e9 hablan hasta que la vida se encarga de ponerle rostro a esas palabras.&nbsp;<br>Y s\u00ed, claro, siempre guard\u00e9 la fantas\u00eda de recorrer alg\u00fan d\u00eda esas tierras, de empaparme un poco m\u00e1s de esa cultura que me llegaba solo en fragmentos, en ecos prestados, en referencias de segunda mano. Me atrevo incluso a confesar que, muy en el fondo, siempre cargu\u00e9 con ese extra\u00f1o llamado \u00e1rabe, una especie de eco heredado que nunca supe bien de d\u00f3nde ven\u00eda ni por qu\u00e9 insist\u00eda en quedarse.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>No ten\u00eda ni idea de que esa conexi\u00f3n, aparentemente casual, escond\u00eda entre sus telara\u00f1as una historia enterrada, algo que tarde o temprano iba a tener que mirar de frente. Como si el destino, con su humor particular, hubiera decidido tejer un hilo invisible entre ese pasado que yo apenas intu\u00eda y el presente que estaba a punto de vivir.&nbsp;<br>Uno cree que ciertas cosas son solo curiosidad, capricho, gusto musical, y de pronto descubre que eran m\u00e1s bien se\u00f1ales, migajas de un camino que ya estaba trazado desde antes.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A este punto ya no recuerdo bien qu\u00e9 sigui\u00f3, la memoria se me deshilacha justo ah\u00ed. Creo que me atarant\u00f3 la presencia de esos dos sujetos que la acompa\u00f1aban, esa sombra constante detr\u00e1s de ella que no terminaba de descifrar. Pens\u00e9, quiz\u00e1s, que uno era su novio, o su seguridad, o alg\u00fan amigo con instrucciones de no perderla de vista. Y esa duda tonta, esa incertidumbre absurda, me webeo por completo, me nubl\u00f3 el cabeza justo cuando m\u00e1s despierto deb\u00eda estar.&nbsp;<br>Solo tengo claro, como un fogonazo entre la neblina, que en alg\u00fan momento le solt\u00e9 algo tipo &#8220;eres de puta madre y me caes bien&#8221;, as\u00ed, sin filtro, sin pensarlo dos veces, como salen las verdades cuando uno ya no tiene cabeza para editarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese d\u00eda, como era costumbre en aquel rinc\u00f3n del edificio, tocaba beber, y qu\u00e9 mejor excusa que la llegada del a\u00f1o nuevo para justificar el desorden. Caray, la paciencia que deb\u00edan tener mis ex vecinos para aguantar esas tertulias interminables, ese enredo constante de lenguas extra\u00f1as chocando entre s\u00ed, tratando de entenderse a puro gesto, buena voluntad y ese caos acad\u00e9mico que de alguna manera terminaba funcionando. La noche se armaba sola, sin que nadie tuviera que planearla del todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ah\u00ed est\u00e1bamos todos, cruzando esa nociva calle como si fuera un ritual sagrado, cada quien, con su moneda en la mano, dispuestos a comprar litros de mala decisi\u00f3n disfrazados de celebraci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Justo enfrente del edificio quedaba la &#8220;oficina del brebaje&#8221;, as\u00ed le dec\u00edamos entre risas, ese changarro de mala muerte donde no ten\u00edas que caminar ni media cuadra para conseguir tu dosis de perdici\u00f3n. Unos pasos nom\u00e1s, y ya ten\u00edas el cielo a tus pies, servido en botellones de pl\u00e1stico y con la bendici\u00f3n de la t\u00eda de turno. Pero ya se sabe, lo f\u00e1cil casi siempre viene con la factura escondida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa tarde, justo despu\u00e9s de terminar con las compras de \u00faltima hora para la celebraci\u00f3n de medianoche, me qued\u00e9 un momento de pie esperando el ascensor. Con la mente en otro lado, perdido entre mis propias dudas y cavilaciones, levant\u00e9 la vista un segundo y, de reojo, alcanc\u00e9 a ver que Maha caminaba exactamente hacia el mismo lugar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No dud\u00e9. Nunca dud\u00e9 con ella, y eso ahora me pesa de una manera distinta. Algo en m\u00ed ya intu\u00eda que ese cruce no era casualidad, que la vida llevaba tiempo tejiendo ese instante sin pedirme permiso.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le dije un simple &#8220;hola, \u00bfqu\u00e9 haces?&#8221;, con esa naturalidad que a veces esconde los nervios mejor que cualquier discurso. Ella respondi\u00f3 con una amabilidad absoluta, y as\u00ed, sin planearlo, empezamos a hablar. A su lado ven\u00eda alguien nuevo, una presencia que se sum\u00f3 a la conversaci\u00f3n y que, sin saberlo a\u00fan, se convertir\u00eda en gran parte de esta historia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Porque a veces las cosas no tienen sentido en el momento, sino mucho despu\u00e9s, cuando ya es tarde para actuar distinto. Y las personas que parecen responder a nuestro llamado, las que se detienen cuando las llamamos, no siempre est\u00e1n ah\u00ed por nosotros: muchas veces no son m\u00e1s que puentes, v\u00ednculos hacia otros destinos que ni ellas ni nosotros alcanzamos a ver todav\u00eda.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Maha \u2014dijo, con esa naturalidad que solo tienen quienes no saben el efecto que provocan\u2014, te presento a mi hermana\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Ella ten\u00eda una sonrisa que superaba lo angelical, una de esas sonrisas que parecen escritas para desarmar a cualquiera sin previo aviso. La mir\u00e9, y en ese instante su perfecci\u00f3n me golpe\u00f3 como una patada certera directo a los huevos del alma, dej\u00e1ndome sin aire, sin palabras, sin defensa posible. Ca\u00ed \u2014metaf\u00f3ricamente, aunque bien podr\u00eda haber sido literal\u2014 derrotado ante su semblante, tendido en el suelo de mis propias certezas, con ese dolor dulce que solo provoca lo verdaderamente hermoso.&nbsp;<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y ah\u00ed, todav\u00eda en el suelo, entend\u00ed que esa tarde no hab\u00eda terminado. Apenas comenzaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese momento sent\u00ed esa famosa frase de las mariposas en el est\u00f3mago, o eran pulgas en el coraz\u00f3n, o abejas en la panza, ya ni s\u00e9 c\u00f3mo carajos era el dicho exacto, pero fuera cual fuera el bicho correcto, ah\u00ed estaba alborot\u00e1ndome por dentro sin pedir permiso.&nbsp;<br>Me sent\u00ed extra\u00f1o y contento a la vez, como si mi cuerpo no supiera bien si estaba en peligro o en el mejor momento de su vida \u2014quiz\u00e1s ambas cosas al mismo tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque solo verla tan cerca, sentir su respiraci\u00f3n mezclarse con el aire que yo tambi\u00e9n respiraba, bast\u00f3 para dejarme completamente plasmado bajo su sombra. No hac\u00eda falta que dijera nada m\u00e1s. No hac\u00eda falta que pasara nada m\u00e1s. Bastaba con estar ah\u00ed, quieto, absorbiendo cada segundo como si mi memoria ya supiera que alg\u00fan d\u00eda necesitar\u00eda regresar a este instante exacto, a esta cercan\u00eda que no ped\u00eda explicaciones, solo presencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y as\u00ed, entre insectos imaginarios revoloteando en mi pecho y su sombra cubri\u00e9ndome por completo, percib\u00ed que hab\u00eda ciertas cosas que uno no elige sentir. Simplemente llegan, se instalan, y ya no hay forma de sacarlas de ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Hola! \u2014Me dijo con una sonrisa, me llamo Estrella, en un dialecto extra\u00f1o que mis o\u00eddos no reconoc\u00edan pero que mi pecho tradujo al instante. No s\u00e9 c\u00f3mo, no s\u00e9 en qu\u00e9 momento exacto mi cuerpo decidi\u00f3 entenderle sin necesidad de palabras compartidas, pero lo hizo. Y eso, contra toda l\u00f3gica, me bast\u00f3. A veces entender no tiene nada que ver con el idioma, sino con esa rara sinton\u00eda que algunas personas provocan sin esfuerzo alguno.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y entonces se fueron. Las dos hermanas, caminando como si nada hubiera pasado, como si no hubieran dejado detr\u00e1s a un hombre completamente desarmado. Yo me qued\u00e9 ah\u00ed, con mi sensor masculino \u2014ese que se supone deber\u00eda avisarme, protegerme, ponerme en alerta\u2014 completamente colapsado, incapaz de procesar lo que acababa de suceder. Desplomado, no f\u00edsicamente esta vez, sino por dentro, con esa certeza extra\u00f1a que a veces llega sin pedir permiso. Esa sensaci\u00f3n de haber encontrado, sin buscarla, a la persona capaz de mover cada uno de mis cimientos, de esos que uno cree bien construidos hasta que alguien llega y demuestra lo contrario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y me qued\u00e9 as\u00ed, vi\u00e9ndola alejarse, sabiendo que algo en m\u00ed ya no volver\u00eda a acomodarse de la misma forma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa noche el edificio entero se convirti\u00f3 en un espect\u00e1culo que ni el mejor guionista hubiera podido fantasear. Pas\u00f3 de todo. Peleas que surg\u00edan de la nada y mor\u00edan igual de r\u00e1pido, bailes improvisados entre desconocidos que en cualquier otro contexto ni se hubieran mirado, rituales medio en broma medio en serio que alguien empez\u00f3 y todos terminaron siguiendo sin preguntar por qu\u00e9. Parejas que se rompieron ah\u00ed mismo, a mitad de pasillo, con gritos que se mezclaban con la m\u00fasica. Otras que se formaron esa misma noche, casi como si el a\u00f1o viejo quisiera dejarnos claro que todav\u00eda ten\u00eda sorpresas guardadas antes de irse. Fue, sin dramatizar, una batalla campal. Un caos sublime y rid\u00edculo al mismo tiempo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los motivos exactos de todo lo que pas\u00f3 esa noche se me escapan. Hay cosas que uno vive tan r\u00e1pido, tan metido en el momento, que despu\u00e9s no logra reconstruir el hilo completo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tuvo que pasar todo esto para llegar hasta aqu\u00ed, o tal vez, de una u otra forma, lo que vino despu\u00e9s termin\u00f3 pesando en lo que pas\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos topamos con un tipo bastante peculiar en la tiendita frente al edificio \u2014digo &#8216;nos&#8217; porque iba con un amigo\u2014 y, para colmo, el muy descarado tuvo la conchudez de agredirnos solo por no darle sencillo para la cerveza. As\u00ed de simple, as\u00ed de absurdo. Bast\u00f3 eso para que la cosa escalara sin mucho orden ni l\u00f3gica. Y como si el ambiente ya estuviera cargado, esperando cualquier chispa, ese peque\u00f1o alboroto termin\u00f3 contagiando al resto de la gente que, minutos antes, solo estaba ah\u00ed afuera, copa en mano, esperando tranquilamente la cuenta regresiva.&nbsp;<br>En cuesti\u00f3n de segundos, lo que iba a ser una recepci\u00f3n de a\u00f1o nuevo tranquila se transform\u00f3 en un desmadre colectivo, con todo el edificio metido en su propia versi\u00f3n del caos. Una cojudes heroica que termino antes de que empezara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es que esa noche parec\u00eda que todo encajaba, como si el cosmos hubiera decidido acomodar las piezas justo cuando reci\u00e9n empezaba a moverse.&nbsp;<br>Permanec\u00eda cerca del ascensor, con el episodio aun retumb\u00e1ndome en la cabeza, impaciente por mi golpeado amigo que segu\u00eda demor\u00e1ndose afuera. Me dej\u00e9 caer en la entrada, atrapado en ese vaiv\u00e9n de cansancio y adrenalina, hasta que la distingu\u00ed recort\u00e1ndose a lo lejos, caminando sin apuro. Estrella.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Qued\u00e9 mudo. Completamente desconectado de cualquier palabra en cualquier serm\u00f3n que hubiera aprendido en mi vida y olvide por completo lo acontecido. Me levant\u00e9 de un salto, como si el cuerpo reaccionara m\u00e1s r\u00e1pido que la raz\u00f3n, e intent\u00e9 hablarle sin tener la m\u00e1s m\u00ednima idea de c\u00f3mo carajos me iba a hacer entender. No lo pens\u00e9, simplemente me lanc\u00e9, me mand\u00e9 como pescado reci\u00e9n sacado del agua, directo a la sart\u00e9n hirviendo, sin salida, sin plan, solo con las ganas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Intent\u00e9 con mi ingl\u00e9s delicado \u2014delicado siendo generoso, la verdad era m\u00e1s bien un manoteo de palabras sueltas mal acentuadas\u2014, pero no funcion\u00f3.&nbsp;<br>Ah\u00ed, parado frente a ella, sinti\u00e9ndome el hombre m\u00e1s torpe del edificio, pens\u00e9 que las ganas de comunicarse no siempre alcanzan cuando el lenguaje decide no cooperar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estrella se acerc\u00f3, sin apuro, como si ya supiera exactamente lo que hab\u00eda que hacer. Y me abraz\u00f3. Fue un abrazo de buena fe, sin dobleces, de esos que se dan pocas veces en la subsistencia y que uno reconoce de inmediato como genuinos. No hicieron falta palabras claras, ni siquiera un idioma compartido; con la m\u00e1s delicada intenci\u00f3n, su cuerpo pareci\u00f3 transmitirme algo que iba m\u00e1s all\u00e1 de la expresi\u00f3n, una especie de vibra interna que llegaba directo, sin traducci\u00f3n, dici\u00e9ndome sin decir: s\u00e9 lo que pas\u00f3, \u00bfest\u00e1s bien? Ven, te ayudo a subir a tu habitaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y yo qued\u00e9 completamente reducido. Hay algo instant\u00e1neo en ciertos encuentros que todav\u00eda hoy me cuesta descifrar, una especie de reconocimiento que no pasa por la raz\u00f3n ni por la l\u00f3gica, sino por algo m\u00e1s profundo, m\u00e1s antiguo. Y desde el fondo de mi realidad, lo necesitaba. Exig\u00eda justo eso, ese abrazo, esa calma, esa presencia que llegaba en el momento exacto en que todo lo dem\u00e1s era ruido y golpes y confusi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le dije, casi sin pensarlo, que el ascensor no, que mejor subi\u00e9ramos por las escaleras hasta el s\u00e9ptimo piso, donde viv\u00eda. No fue por cansancio ni por caballerosidad, si soy honesto conmigo mismo: en mi mente solo hab\u00eda un pensamiento, ego\u00edsta y sincero a la vez, el de querer estirar cada segundo posible a su lado, de multiplicar los escalones si hubiera sido posible, de hacer que ese trayecto durara toda la noche si el edificio me lo hubiera permitido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Subimos entonces, pelda\u00f1o a pelda\u00f1o, en silencio la mayor parte del camino, pero un silencio que no incomodaba, todo lo contrario, se sent\u00eda como una conversaci\u00f3n distinta, hecha de pasos lentos, de miradas breves, de esa complicidad extra\u00f1a que nace entre dos personas que no comparten idioma, pero s\u00ed algo mucho m\u00e1s dif\u00edcil de encontrar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi habitaci\u00f3n era un desastre, un caos que solo ten\u00eda sentido para m\u00ed. Cosas acumuladas sin raz\u00f3n aparente, reliquias que guardaba como quien guarda escombros de versiones pasadas de s\u00ed mismo, sin saber bien para qu\u00e9 serv\u00edan ni por qu\u00e9 no las botaba. Objetos que hablaban de personas que ya ni recordaba del todo, presencias que en su momento significaron algo y que ahora solo ocupaban espacio, como fantasmas dom\u00e9sticos. Y flotando entre todo eso, voces \u2014las m\u00edas, las de otros, ya ni sab\u00eda\u2014 que murmuraban ese respaldo constante hacia mi propio mundo antisocial, ese rinc\u00f3n que hab\u00eda construido para no tener que explicarle nada a nadie.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sab\u00eda, con esa certeza inc\u00f3moda que a veces uno prefiere ignorar, que aquello no durar\u00eda mucho. Que cualquier desliz, cualquier paso en falso o simplemente sincero, pod\u00eda convertirse en el punto exacto de partida hacia otros rumbos. Otros par\u00e1metros. Otras personas. Otra novia, quiz\u00e1s, esperando en alg\u00fan futuro cercano que yo todav\u00eda no quer\u00eda mirar de frente. Pero esa noche, por primera vez en mucho tiempo, decid\u00ed no pensar en eso.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa noche me dej\u00e9 ir. Sin calcular consecuencias, sin medir lo que vendr\u00eda al d\u00eda siguiente, sin la culpa habitual que suele acompa\u00f1arme cuando act\u00fao por instinto y no por la cabeza. Simplemente estuve ah\u00ed, presente, dejando que el momento fuera lo \u00fanico importante, aunque supiera \u2014en el fondo, siempre lo supe\u2014 que probablemente esa misma decisi\u00f3n terminar\u00eda reescribiendo cosas que todav\u00eda no estaban listas para cambiar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La estrella de la noche no dej\u00f3 de brillar ni un segundo. Y digo estrella con toda la intenci\u00f3n, porque en ese momento no supe si hablaba de ella o del cielo que probablemente ni miramos, ocupados como est\u00e1bamos en mirarnos solo a nosotros. Entre sus vocablos, esos que yo no entend\u00eda del todo pero que sent\u00eda perfectamente, ella encontr\u00f3 la forma de explicarme lo que le pasaba. Y lo curioso, lo casi imposible de creer, fue que era exactamente lo mismo que me pasaba a m\u00ed. No hicieron falta traducciones exactas ni diccionarios.&nbsp;<br>Hay sensaciones que se entienden, aunque las palabras lleguen en otro dialecto, porque el cuerpo y la mirada dicen lo que la lengua no alcanza a nombrar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En tan pocas horas \u2014apenas unas horas, rid\u00edculo pensarlo ahora en retrospectiva\u2014 se hab\u00eda armado una conexi\u00f3n brutal, de esas que no piden permiso ni avisan con anticipaci\u00f3n, que simplemente aparecen y se instalan como si llevaran ah\u00ed toda la vida esperando el momento correcto para manifestarse. No hubo tiempo de dudar, ni de analizar, ni de aplicar la l\u00f3gica de siempre. Solo hubo espacio para sentir, para dejarse llevar por esa corriente extra\u00f1a que conecta a dos personas cuando menos se lo esperan, cuando el resto del mundo \u2014las peleas de esa noche, el edificio en caos, la incertidumbre del d\u00eda siguiente\u2014 simplemente dej\u00f3 de importar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y ah\u00ed est\u00e1bamos, ella y yo, rodeados por las incoherencias de mi habitaci\u00f3n, hablando sin hablar del todo, entendi\u00e9ndonos sin entender completamente, construyendo en cuesti\u00f3n de minutos algo que normalmente toma meses, quiz\u00e1s a\u00f1os. Como si el tiempo, esa noche, hubiera decidido comprimirse solo para nosotros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se qued\u00f3 un rato en mi h\u00e1bitat improvisado, en ese refugio ca\u00f3tico que llamaba habitaci\u00f3n, y entre sus manos sosten\u00eda unas hojas donde garabateaba palabras para poder entenderse conmigo.&nbsp;<br>Recurri\u00f3 al papel como quien recurre a un puente cuando la palabra se convierte en un abismo infranqueable. Y funcion\u00f3.&nbsp;<br>Cada frase escrita, cada intento de traducir lo que sent\u00eda en s\u00edmbolos que yo pudiera descifrar, se sent\u00eda como un peque\u00f1o regalo hecho a mano, algo mucho m\u00e1s \u00edntimo que cualquier conversaci\u00f3n fluida en un lenguaje compartido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo parec\u00eda tan preciso, tan calculado por alguna fuerza invisible, que el resto de la gente del piso fue desapareciendo de a poco, como si el universo estuviera despejando el escenario a prop\u00f3sito. Y as\u00ed, casi sin darme cuenta, logr\u00e9 quedarme a solas con ella por un instante breve pero denso, cargado de esa complicidad silenciosa que solo entienden quienes la han vivido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue apenas un respiro, una pausa suspendida en el tiempo, hasta que la realidad decidi\u00f3 interrumpir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque entonces apareci\u00f3 Maha, acompa\u00f1ada de sus dos guardaespaldas de siempre, esos mismos rufianes que ya hab\u00eda visto antes rondando cerca, con esa actitud entre protectora e intimidante que solo tienen quienes cuidan a alguien importante. Y sin mucho pre\u00e1mbulo, sin darme tiempo a procesar del todo lo que estaba pasando, se la llevaron.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, sin m\u00e1s. Como llega, se va. Y yo me qued\u00e9 ah\u00ed, con las hojas garabateadas todav\u00eda en la mano, tratando de entender si lo que acababa de vivir hab\u00eda sido real o solo un espejismo fabricado por la adrenalina de la noche.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nunca supe, y quiz\u00e1s nunca lo sabr\u00e9 del todo, si aquella primera impresi\u00f3n con Maha signific\u00f3 para ella algo m\u00e1s que un simple cruce casual, un saludo sin mayor peso. Ni siquiera s\u00e9 si hubo, en alg\u00fan instante fugaz, una chispa que despu\u00e9s se apag\u00f3 sola, desvi\u00e1ndose sin aviso hacia su hermana, como si el destino hubiera cambiado de idea a mitad de camino y decidiera reacomodar las piezas sin consultarme.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No lo pens\u00e9 as\u00ed al principio, cuando todo era demasiado nuevo, demasiado vertiginoso como para andar analizando intenciones ajenas. Tampoco lo pens\u00e9 al final, cuando ya el momento hab\u00eda pasado y solo quedaba la an\u00e9cdota, ese recuerdo que uno guarda medio borroso, medio idealizado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya casi era medianoche con ese a\u00f1o nuevo en la puerta y ese reloj en la pared que corr\u00eda sin piedad, ajeno por completo a mis dudas internas, mientras los asistentes a esa especie de vigilia anual que se arma cada 31 de diciembre rondaban las esquinas del edificio, buscando algo de regocijo y bienestar en medio de la noche invernal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Abajo, en la recepci\u00f3n del primer piso, se hab\u00eda organizado una peque\u00f1a reuni\u00f3n para todos los forasteros que viv\u00edamos ah\u00ed, una especie de tregua improvisada entre dialectos opuestos y costumbres distintas, unidos solo por la coincidencia de estar lejos de casa esa noche. Y claro, al rato decid\u00ed bajar. No hac\u00eda falta preguntarme por qu\u00e9; en el fondo ya sab\u00eda la verdadera raz\u00f3n: la posibilidad, aunque remota, de volver a verla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estaba completamente ido, como si mi cabeza hubiera decidido tomarse la noche libre y dejar el control en manos de algo m\u00e1s instintivo. Y lo curioso es que, por primera vez en mucho tiempo, mi presentimiento parec\u00eda estar jugando a mi favor. Nunca antes me hab\u00eda pasado eso, esa sensaci\u00f3n extra\u00f1a de que las cosas, por una vez, pod\u00edan salir bien. Sent\u00ed que deb\u00eda hacerle caso a ese d\u00e9cimo sentido \u2014ese que aparece pocas veces y que uno aprende a reconocer solo despu\u00e9s de ignorarlo demasiadas veces\u2014 y enfrentarme, de una vez por todas, a la pregunta inc\u00f3moda de si realmente era capaz de ser quien dec\u00eda ser frente a una Estrella fugaz de invierno, de esas que aparecen una sola vez y que uno sabe, desde el principio, que no se quedar\u00e1n mucho tiempo. O simplemente marcharme del todo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dif\u00edcilmente llegu\u00e9 al primer piso, rodeado de miradas extra\u00f1as, analic\u00e9 el panorama sin saber muy bien c\u00f3mo reaccionar. \u201cTodo esto es surrealista\u201d, pens\u00e9, sintiendo que cada detalle a mi alrededor se volv\u00eda cada vez m\u00e1s incomprensible.&nbsp;<br>Nunca hab\u00eda presenciado una danza oriental; de hecho, ni siquiera estaba en mis planes. Quiz\u00e1, como mencion\u00e9 antes, esto habitaba en alg\u00fan rinc\u00f3n de mi subconsciente, pero aquella noche logr\u00e9 ver mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo indudable.&nbsp;<br>Apenas cruc\u00e9 el pasillo de la recepci\u00f3n, la encontr\u00e9 ah\u00ed, dej\u00e1ndose llevar con total soltura por los movimientos de una danza \u00e1rabe. Era un comp\u00e1s que me resultaba completamente ajeno, pero que, de alg\u00fan modo, me atrap\u00f3 desde el primer instante, volvi\u00e9ndose extra\u00f1amente cautivador.&nbsp;<br>Eran movimientos que escapaban por completo de mi r\u00edgida estructura mental, sacudiendo mis esquemas y despertando en m\u00ed una curiosidad inevitable por comprender de qu\u00e9 estaba hecha aquella mujer.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ven \u2014me indic\u00f3 con un gesto imperceptible de la mano, invit\u00e1ndome a sumarme en plena danza. Yo, ni loco. Con la pesada sombra de varios matones merodeando y el altercado que acab\u00e1bamos de protagonizar afuera del edificio, lo \u00fanico sensato que pod\u00eda hacer era guardar distancia. Eso cre\u00eda, al menos. Pero la realidad decidi\u00f3 burlarse de mis precauciones.&nbsp;<br>Sin pensarlo demasiado, me lanc\u00e9 al ruedo y me un\u00ed a ellas. Hice el rid\u00edculo, por supuesto, pero al final nadie me quito lo bailado, y lo mejor de todo fue ver la sonrisa de satisfacci\u00f3n en su rostro al notar que al menos lo estaba intentando. Una aut\u00e9ntica danza de los cristales, entre el peligro latente y la torpeza de un instante inolvidable.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No s\u00e9 bien por qu\u00e9 engranaje invisible, pero a pesar de todo segu\u00edamos entendi\u00e9ndonos, sintonizando en un idioma secreto que solo nosotros parec\u00edamos hablar.&nbsp;<br>En un instante fugaz, una corriente el\u00e9ctrica me recorri\u00f3 por dentro: lo \u00fanico que deseaba en ese momento era besarla y borrar del mapa todo lo dem\u00e1s. Una urgencia ciega que brotaba desde lo m\u00e1s hondo y me empujaba hacia sus labios. Es de esas certezas viscerales que uno experimenta de pronto, chispas intensas que el sentido com\u00fan suele apagar a tiempo, dej\u00e1ndolas en el tintero, atrapadas en el limbo de lo no consumado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, por supuesto, con esa cobard\u00eda que a veces me gana, me qued\u00e9 quieto, incapaz de dar el paso.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me detuve a mitad del camino, eleg\u00ed la prudencia y, al final, me march\u00e9 con las manos vac\u00edas y el pecho extra\u00f1amente harto de silencio, cargando con el peso invisible de lo que pudo ser y se qued\u00f3 en el aire.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquella noche el sue\u00f1o me dio la espalda por completo, a pesar de que los pasillos del edificio a\u00fan vibraban con el eco de la fiesta, incit\u00e1ndome a prolongar el festejo. Sin embargo, tras los compases de la danza, la estrella de la noche se hab\u00eda retirado a descansar; sin ella, el brillo se hab\u00eda apagado, dejando el ambiente vac\u00edo de motivos para seguir celebrando. No quedaba nada m\u00e1s que hacer all\u00ed, as\u00ed que opt\u00e9 por arrastrar mis pasos hasta la soledad de mi habitaci\u00f3n. Lo que sigui\u00f3 fue una madrugada interminable, una marat\u00f3n de pensamientos y desvelos donde las inquietudes se amontonaban y mi mente proyectaba secuencias de pel\u00edculas ajenas, pero con guiones propios, imaginando mil finales distintos para una misma historia.&nbsp;<br>Despert\u00e9 pasado medio d\u00eda con el alma completamente gastada y el cuerpo adolorido, pagando la factura f\u00edsica y mental de una noche que se negaba a terminar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Afuera, la luz de enero era un blanco cegador que esculp\u00eda la nieve acumulada bajo un sol fr\u00edo, incapaz de templar el ambiente. Adentro, la inercia me venc\u00eda por completo; no quedaban fuerzas para nada, salvo para cargar con el peso de mi propio cuerpo postrado en la cama, todav\u00eda atrapado en el recuerdo de aquella anoche.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Estrella pose\u00eda exactamente aquello que la vida me arrebat\u00f3 sin previo aviso y lo que mi alma, con una urgencia ciega, supo buscar desesperadamente en los atardeceres de ayer. Era una rara y fr\u00e1gil contradicci\u00f3n hecha persona: la libertad ind\u00f3mita de un ave de paso que, por capricho del destino, decidi\u00f3 posarse un instante en mi ventana, trayendo consigo el aroma c\u00e1lido y oto\u00f1al del caf\u00e9 mezclado con un sutil rastro de nuez moscada. Pose\u00eda unas manos de paciencia infinita, tan d\u00f3ciles que parec\u00edan hechas a medida para curar mis temores, y una sonrisa que desafiaba cualquier l\u00f3gica, siendo la \u00fanica capaz de iluminar por completo mi propio universo. En aquellos d\u00edas, cuando la escarcha del desencanto congelaba mis adentros, ella lo era absolutamente todo para m\u00ed; fue la c\u00e1lida y esquiva primavera que vino a florecer, de manera tard\u00eda, en aquel interminable y solitario invierno de mi siglo anterior.&nbsp;<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella viv\u00eda a casi diez horas de distancia en tren, anclada en otra realidad y en otro tiempo, y apenas estaba de paso por mi ciudad visitando fugazmente a una amiga que, por esas iron\u00edas inexplicables del destino, viv\u00eda exactamente en m\u00ed mismo edificio. Sin buscarlo, con la sola complicidad de las casualidades m\u00e1s hermosas y crueles de la vida, estaba justo ah\u00ed, en el tramo preciso, para encontrarla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la memoria terca y doliente, a\u00fan guarda intacto el eco de lo que vino despu\u00e9s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por la quietud de la noche siguiente, un golpe suave y tembloroso rompi\u00f3 el silencio de mi puerta. Era ella. Estaba sola, con el alma a flor de piel y los ojos anegados en l\u00e1grimas silenciosas que romp\u00edan su fr\u00e1gil compostura. En aquel primer instante, ante la desolaci\u00f3n de su mirada, mi coraz\u00f3n se encogi\u00f3 temiendo lo peor, incapaz de descifrar el malestar que arrastraba; un misterio que solo el peso de los d\u00edas posteriores terminar\u00eda por revelarme con toda su melancol\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se acerc\u00f3 a m\u00ed con una lentitud desesperada, tan cerca que pude respirar su alma desnuda, el temblor de su aliento y la profunda tristeza que la habitaba, lo suficientemente cerca como para susurrarle al o\u00eddo lo inmenso, lo sagrado que era sentirla a mi lado. Entonces, rompiendo la distancia, me habl\u00f3 en un espa\u00f1ol suave y quebrado, mir\u00e1ndome fijamente a los ojos como si quisiera grabar mi rostro en su memoria para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014B\u00fascame \u2014me gimi\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me dej\u00f3 un papel con el n\u00famero telef\u00f3nico del lugar ef\u00edmero donde se hospedaba, el refugio temporal de su regreso a casa, y de la ciudad lejana donde viv\u00eda. Y, sin darme tiempo a retenerla se fue, dej\u00e1ndome con el eco de sus pasos desvaneci\u00e9ndose en el pasillo y el vac\u00edo helado de su ausencia. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y se march\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo ocurri\u00f3 caprichosamente en ese a\u00f1o nuevo, en un poblado lejano, perdido entre personas cuyos rostros jam\u00e1s volv\u00ed a ver, rodeado de lenguas ajenas y de amantes fugaces en la penumbra.&nbsp;<br>A pesar de todo, ignorando el fr\u00edo y la deriva en la que viv\u00edamos, sucedi\u00f3 lo inevitable: la distancia termin\u00f3 por romperse y nuestros mundos, por fin colisionaron.&nbsp;Sucedi\u00f3 lo inevitable.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Viaj\u00e9, la busqu\u00e9&#8230; y, contra todo pron\u00f3stico del tiempo y del olvido, la encontr\u00e9 por un momento.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"646\" src=\"https:\/\/cluzman.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/IMG_E1211.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-500\" srcset=\"https:\/\/cluzman.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/IMG_E1211.jpg 1000w, https:\/\/cluzman.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/IMG_E1211-300x194.jpg 300w, https:\/\/cluzman.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/IMG_E1211-768x496.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A veces, conectar con alguien va m\u00e1s all\u00e1 de las lenguas; surge de esa sinton\u00eda \u00fanica que se da de manera totalmente espont\u00e1nea.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":499,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[36,35],"class_list":["post-501","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-textos","tag-marruecos","tag-off"],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/cluzman.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/IMG_E1210.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cluzman.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/501","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cluzman.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cluzman.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cluzman.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cluzman.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=501"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/cluzman.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/501\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":506,"href":"https:\/\/cluzman.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/501\/revisions\/506"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cluzman.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/499"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cluzman.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=501"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cluzman.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=501"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cluzman.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=501"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}