{"id":481,"date":"2026-06-28T13:41:01","date_gmt":"2026-06-28T17:41:01","guid":{"rendered":"https:\/\/cluzman.com\/?p=481"},"modified":"2026-06-30T20:53:37","modified_gmt":"2026-07-01T00:53:37","slug":"ciegos-en-el-cielo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cluzman.com\/?p=481","title":{"rendered":"Ciegos en el Cielo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La chica escapaba al estereotipo anglo convencional, o al menos a lo que yo conoc\u00eda de \u00e9l: era una mezcla extra\u00f1a de gustos terrenales que, casi por casualidad, coincid\u00edan con los m\u00edos. Turbias ma\u00f1anas de hotcakes que se enfriaban y de licores que llegaban al anochecer como una forma silenciosa de despedida diaria. Dec\u00eda que su origen estaba entre lo celta perdido con aromas neoyorquinos, y yo nunca supe bien si eso era cierto o una manera m\u00e1s de inventarse a s\u00ed misma frente a quien quisiera escucharla. En mi vida logre descifrar ese cap\u00edtulo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La conoc\u00ed deambulando por los escondites de la universidad estatal buscando esas peque\u00f1as certezas de aprendizaje que todos perseguimos sin saber bien para qu\u00e9 y, aun as\u00ed, en medio de esa incertidumbre general, ella encontraba respuestas que yo en ning\u00fan tiempo aquello habr\u00eda hallado solo, en esos pasillos viejos y fr\u00edos que parec\u00edan pertenecer a otro siglo raro y extra\u00f1o a lo acostumbrado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las espinas le brotaban como la rosa del libro que repas\u00e1bamos, esas que no se ven hasta que uno se acerca demasiado, hasta que cree haber encontrado algo c\u00e1lido y descubre que tambi\u00e9n sabe defenderse. Protege lo suyo con un silencio firme, una distancia calculada que jam\u00e1s llega a ser fr\u00eda, pero que tampoco invita a quedarse demasiado. Y quiz\u00e1 por eso mismo atormentaba un poco acercarse: porque uno sab\u00eda desde el principio, que ah\u00ed hab\u00eda algo fastuoso, pero tambi\u00e9n algo que no estaba dispuesto a entregarse sin condiciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Ahora que lo pienso, hubo algo en ella que siempre tuvo forma de despedida anticipada, como si supiera que esos d\u00edas ten\u00edan fecha de vencimiento y por eso los viv\u00eda con esa calma extra\u00f1a, casi resignada. Las ma\u00f1anas se volv\u00edan largas sin esfuerzo, y las noches \u2014esas noches de copas compartidas con extra\u00f1os y conversaciones que no llevaban a ning\u00fan lado\u2014 ten\u00edan una textura distinta, m\u00e1s densa, como si el tiempo mismo se espesara entre nosotros.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Describir cu\u00e1ntas razones buenas fueron ser\u00eda casi un robo, una fechor\u00eda a algo que ya no nos pertenece del todo. La pasamos bien mientras el reloj todav\u00eda marcaba la hora correcta, antes de que empezara a adelantarse, antes de que los d\u00edas comenzaran a deshacerse unos de otros sin que lo not\u00e1ramos.&nbsp;<br>No sabe, no opina, pero fueron numerosas\u2026 y ahora, vistas desde aqu\u00ed, esos d\u00edas parecen m\u00e1s un alejamiento lento que una serie de encuentros oportunos, algo que se fue desgastando sin ruido, como todo lo que de verdad importa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos somos los charlatanes en este lugar, en este t\u00e9trico albergue estudiantil perdido en una ciudad fantasma al otro lado del planeta, donde las calles parecen vaciarse apenas cae la tarde y los pasillos del edificio crujen como si guardaran memorias de gente que ya no est\u00e1.&nbsp;<br>Llegamos de a uno, con maletas livianas y nombres dif\u00edciles de pronunciar para los dem\u00e1s, buscando algo que ni nosotros mismos sab\u00edamos nombrar. Y ah\u00ed, entre espinas y rosas, entre paredes que parec\u00edan m\u00e1s viejas que cualquiera de nosotros, terminamos por encontrarnos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal vez todos fuimos eso: intrusos pasajeros en la vida de los otros, gente que entra por un tiempo, deja una marca peque\u00f1a y despu\u00e9s se va, dejando atr\u00e1s solo el eco de unas risas, una taza sin lavar, una canci\u00f3n que ya no volveremos a escuchar juntos.&nbsp;<br>Ella, con sus aguijones, sab\u00eda protegerse de eso. Nosotros, sin saberlo, tambi\u00e9n aprendimos a hacerlo, aunque fuera tarde, aunque fuera ya casi al final.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La rubia me ense\u00f1\u00f3 a fumar tabaco de una manera esencial, casi espacial, como si me estuviera revelando un peque\u00f1o universo dentro de otro mucho m\u00e1s grande y ca\u00f3tico que nos rodeaba. No fue una lecci\u00f3n apresurada ni casual; fue un ritual paciente, de esos que solo alguien que realmente conoce algo puede transmitir sin prisa.&nbsp;<br>Me puso en la palma de la mano todo el proceso a seguir en los momentos de intranquilidad \u2014esos momentos que, en aquella \u00e9poca, parec\u00edan multiplicarse sin raz\u00f3n aparente\u2014, qu\u00e9 clase de tabaco adquirir, qu\u00e9 aromas buscar, c\u00f3mo distinguir uno bueno de uno mediocre, y cada pormenor de la adquisici\u00f3n, como si se tratara de un conocimiento heredado de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, transmitido ahora a m\u00ed casi por accidente.&nbsp;<br>Me queda el recuerdo de su ayuda, explic\u00e1ndome todo con una calma infinita, casi con cari\u00f1o, los matices entre un tabaco y otro, el olor que deb\u00eda desprender un buen paquete reci\u00e9n abierto, la textura correcta entre los dedos.&nbsp;<br>Todo eso, en su voz, sonaba menos a un vicio y m\u00e1s a una peque\u00f1a ceremonia de supervivencia, una forma de pausa en medio del ruido constante de aquellos d\u00edas.&nbsp;<br>Fumar, para ella, no era solo un h\u00e1bito: era un momento de silencio compartido, una manera de estar presente sin necesidad de hablar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, sin embargo, esa delicia \u2014porque eso era, una delicia peque\u00f1a y honesta\u2014 la dej\u00e9 de lado por mucho tiempo, por causas impropias del momento, como suele decirse cuando uno no quiere nombrar directamente lo que realmente interrumpi\u00f3 las cosas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su h\u00e1bil tacto con los idiomas ayud\u00f3 mucho a la comunicaci\u00f3n en medio de tanta adversidad, en esos momentos donde uno no sab\u00eda bien ni el &#8220;qu\u00e9&#8221; ni el &#8220;c\u00f3mo&#8221; perseguir la dicha, o, mejor dicho, la mejor opci\u00f3n entre tantas que parec\u00edan igual de inciertas. Ella pasaba de un idioma a otro con una naturalidad que a m\u00ed siempre me pareci\u00f3 casi m\u00e1gica, como si las palabras no le pertenecieran a ning\u00fan lugar en particular y por eso pudiera moverse libremente entre ellas, tomando prestado un poco de cada lengua seg\u00fan lo necesitara el momento.&nbsp;<br>Yo, en cambio, era testarudo, y mi relaci\u00f3n con los idiomas fue siempre terriblemente espantosa, una guerra silenciosa contra acentos que se negaban a salir bien, contra palabras que se me escapaban justo cuando m\u00e1s las necesitaba. Mientras ella deslizaba frases enteras sin esfuerzo, yo armaba oraciones a medias mezclando idiomas sin querer, como si mi cabeza fuera un caj\u00f3n desordenado donde todo estaba mezclado y nada en su lugar.&nbsp;<br>Y, aun as\u00ed, de alguna manera, ella continuamente encontraba la forma de entenderme, de traducir no solo mis discursos sino tambi\u00e9n mis mudeces, mis titubeos, esa torpeza juvenil que yo cargaba como una mochila demasiada inoportuna.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo esto ocurr\u00eda en lo que ahora pienso como un viaje espacial de lugares de estudio y caos, mucho caos: ciudades distintas, edificios universitarios que parec\u00edan laberintos dise\u00f1ados para perderse, oficinas burocr\u00e1ticas donde cada formulario parec\u00eda escrito en un idioma inventado solo para confundirnos. En medio de ese desorden, ella era una especie de traductora no solo de lenguas, sino de situaciones, de contextos, de esa sensaci\u00f3n constante de estar fuera de lugar que parec\u00eda perseguirnos a todos lados.&nbsp;<br>Mirando hacia atr\u00e1s, creo que esa habilidad suya no era solo ling\u00fc\u00edstica. Era una forma de generosidad silenciosa, una manera de tender puentes en momentos donde todo parec\u00eda estar a punto de derrumbarse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alguna vez mencion\u00f3, casi de pasada, que ven\u00eda de una posici\u00f3n influyente en su tierra natal; alguien capaz de mover los hilos del mundo sin despeinarse. Para m\u00ed, a esa edad, todo aquello era desatinado. Me sonaba a un delirio existencial ajeno, porque mi realidad era puramente underground: la facha de un alpinchista de moda, el desd\u00e9n por el sistema y el cobijo de la calle.&nbsp;<br>Mientras yo habitaba el subsuelo, ella se mov\u00eda en un plano sideral. Aun as\u00ed, logramos encontrarnos en un punto medio: un pedazo de cielo invernal que alcanc\u00e9 a mostrarle a medias. Recuerdo que solo sonri\u00f3, mir\u00f3 el horizonte y me dijo: \u201cEse cielo podr\u00eda ser m\u00edo, pero prefiero dej\u00e1rtelo para el futuro\u201d. En ese entonces no lo percib\u00ed, me qued\u00e9 solo intentando comprender el tama\u00f1o de su herencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Me estaba regalando el ma\u00f1ana.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Sin met\u00e1foras de m\u00e1s, sin necesidad de adornarlo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No preguntes, solo sigue la cruz, as\u00ed ser\u00e1 mejor.&nbsp;<br>Cargando esa frase como quien carga una despedida que todav\u00eda no ha sido dicha del todo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al pasar de las horas, su Nochebuena fue en Tokio y el A\u00f1o Nuevo en un pueblo remoto cerca de Siberia, dos lugares tan distintos entre s\u00ed como lo eran nuestras vidas en ese momento, y, aun as\u00ed, en alg\u00fan punto del mapa, nuestras rutas volv\u00edan a cruzarse, aunque fuera solo por un instante, solo lo suficiente para no dejar marca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De sus viajes me regal\u00f3 un disco de una banda favorita. Creo que ni siquiera lo hizo a prop\u00f3sito, o al menos no del todo. Alguna vez, en alguna conversaci\u00f3n perdida entre tantas otras, mencion\u00e9 casi de paso que esa era mi banda elegida, una de esas confesiones peque\u00f1as que uno suelta sin pensar que alguien las recuerde despu\u00e9s. Y sin embargo ah\u00ed estaba, meses despu\u00e9s, cruzando media frontera, llegando como si nada desde el otro lado del mundo, envuelto con el cuidado de quien no quiere que algo tan fr\u00e1gil se rompa en el camino.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella comparte sus experiencias de extranjera en este lugar melanc\u00f3lico donde vivimos todos los estudiantes, incluido yo, como quien reparte fragmentos de un mapa que solo ella puede leer completo. Dice que conoci\u00f3 a un m\u00fasico famoso en su pueblo, y yo, por supuesto, no me como el cuento del todo \u2014hay algo en su forma de tantear, esa naturalidad casi excesiva, que me hace dudar\u2014 pero le sigo la corriente, porque en el fondo no importa si es verdad o no: lo que importa es la forma en que lo cuenta, con esa chispa en los ojos de quien revive algo, real o inventado, con la misma intensidad.&nbsp;<br>Habla de su ciudad natal y compara casi todo con ella, como si el mundo entero fuera solo una serie de variaciones sobre ese lugar original al que, sospecho, no siempre quiere volver, pero del que tampoco logra alejarse del todo. Habla de sus viajes a Londres, de los trenes a Par\u00eds que tomaba casi como quien toma un autob\u00fas urbano, de los chocolates en Viena que describ\u00eda con una precisi\u00f3n casi dolorosa, de los vinos en Lausanne compartidos en terrazas que yo solo puedo imaginar a trav\u00e9s de sus palabras. Y yo escucho, entendiendo apenas una fracci\u00f3n diminuta de todo eso, como quien mira un \u00e1lbum de fotos ajeno y trata de imaginar las historias detr\u00e1s de cada imagen.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me cuenta gran parte de su vida en un solo momento, como si necesitara comprimir a\u00f1os en minutos antes de que algo \u2014el tiempo, la distancia, nosotros mismos\u2014 se lo impidiera. Pero, al mismo tiempo, y casi sin que ella misma lo note, ajusta tambi\u00e9n lo fundamental: detr\u00e1s de cada an\u00e9cdota hay una soledad que no nombra, una a\u00f1oranza que disfraza de glamour, una manera de estar lejos de casa que se parece, despu\u00e9s de todo, a la m\u00eda, aunque los escenarios sean tan distintos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Devota del m\u00fasico famoso a la hora de fumar tabaco, no se cansaba de los poemas sonoros ni de esas tentativas suyas de encasillar cada canci\u00f3n dentro de alguna experiencia personal, como si cada letra hubiera sido escrita pensando exactamente en ella, o en algo que ella hab\u00eda vivido y que ahora encontraba reflejado, casi por casualidad en la voz de otro.&nbsp;<br>Era una buena tipa en todo sentido, eso nunca lo dud\u00e9; me ca\u00eda muy bien, y en cierta forma \u2014pareciera, digo, porque nunca estuve del todo seguro\u2014 encaj\u00e1bamos bien, con esa naturalidad inc\u00f3moda de dos personas que se entienden m\u00e1s de lo que admiten.&nbsp;<br>Me ayud\u00f3 mucho con la tarea gramatical de los d\u00edas de clase, porque la verdad es que ese idioma, para m\u00ed, segu\u00eda siendo un amasijo de jerogl\u00edficos sin sentido, reglas que cambiaban seg\u00fan el humor de quien las explicara. Y ella, con esa mezcla de burla y cari\u00f1o que la caracterizaba, me dec\u00eda: &#8220;\u00bfy c\u00f3mo co\u00f1os piensas hacer una profesi\u00f3n aqu\u00ed sin el idioma?&#8221;. Una pregunta que en su momento sonaba casi como un chiste, pero que, ahora que la recuerdo, ten\u00eda todo el peso de una verdad que yo no quer\u00eda ver.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque en casi todo ten\u00eda raz\u00f3n. Y creo que, en aquel entonces, me hac\u00eda el tonto a prop\u00f3sito, fingiendo no entender del todo, solo para que ella siguiera explicando, repitiendo, insistiendo, porque en el fondo lo que yo quer\u00eda no era aprender el idioma, sino quedarme un rato m\u00e1s ah\u00ed, escuch\u00e1ndola corregirme con esa paciencia que disfrazaba la impaciencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y entonces, la veo todav\u00eda en algunas autobiograf\u00edas sueltas, sollozando de costado, sin disimular, porque nunca supo c\u00f3mo hacerlo. Las l\u00e1grimas le sal\u00edan igual, sin pedir permiso, mientras fumaba con la mirada perdida en alg\u00fan punto que yo no pod\u00eda ver. Pensaba que esos sonidos \u2014esas canciones, esas voces que tanto le gustaban\u2014 eran parte de su pasado, de sus amigos de antes, de sus novios de antes, de esos &#8220;no s\u00e9&#8221; que repet\u00eda cuando no quer\u00eda seguir hablando de algo. Y yo, sin decir nada, ve\u00eda c\u00f3mo ahorcaba sus h\u00e1bitos en un instante, apagando el tabaco a medias, guardando silencio, como quien guarda algo que ya no cabe en ninguna parte.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y entend\u00ed, sin que nadie me lo explicara, que cada momento era una mierda a no contar: a veces sab\u00eda dulce, como esas ma\u00f1anas de caf\u00e9 o esas tardes de bus mirando paisajes repetidos; y a veces apestaba, como esas noches donde el silencio dec\u00eda m\u00e1s que cualquier palabra, y donde uno solo pod\u00eda quedarse ah\u00ed, acompa\u00f1ando, sin preguntar, sin pedir explicaciones, sabiendo que algunas cosas simplemente son as\u00ed y no hay idioma \u2014ni el de ella, ni el m\u00edo\u2014 que alcanz\u00f3 para traducirlas del todo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Casi siempre la encontraba en el mismo rinc\u00f3n del cafet\u00edn universitario, concentrada en su almuerzo, una ensalada verde meticulosamente armada con gajos de naranja, un pu\u00f1ado de semillas y una rebanada de pan negro. Ella asegura que no come carne. No s\u00e9 si es vegetariana devota o si solo lo disimula bien para encajar en la moda&nbsp;light, pero verla masticar con tanta paz me superaba.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Eso que haces no tiene perd\u00f3n de Dios \u2014le dec\u00eda yo siempre en broma, sent\u00e1ndome al otro lado de la mesa\u2014. Ese plato tuyo no es comestible, va en contra de todas las leyes de mi rutina diet\u00e9tica y lo considero una violaci\u00f3n flagrante a mi est\u00f3mago.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella solo sonre\u00eda de medio lado, acostumbrada a mi drama. Mientras tanto, yo proced\u00eda a desplegar mi propio fest\u00edn: una pizza enorme, grasienta y gloriosa, pedida exclusivamente para m\u00ed, con la firme intenci\u00f3n de no compartir ni una sola rebanada. Mi filosof\u00eda siempre ha sido simple: mi organismo decide por m\u00ed y mi cerebro se limita a acatar cada uno de sus deliciosos desarreglos (grave cosa hoy).&nbsp;<br>La ve\u00eda pinchar cada trozo de naranja con total parsimonia, ajena al caos cal\u00f3rico que ocurr\u00eda a unos cent\u00edmetros de distancia, como si su almuerzo fuera un ritual sagrado y el m\u00edo, un boleto directo a la culpa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se hab\u00eda convertido en nuestra forma favorita de pasar los mediod\u00edas entre clase y clase.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Afuera, en cambio, ya no queda nada; solo la nieve brillante de un invierno que lo congela todo. Es una met\u00e1fora perfecta de lo que somos: yo soy el caos, alguien da\u00f1ino que arrasa con lo que toca, y ella&#8230; ella es una chica&nbsp;light, que flota por la vida sin dejar huella, intocable y ligera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al d\u00eda siguiente, el hechizo se rompe al sonido del viaje. El mundo se dispersa en un parpadeo. Mi destino es Marruecos, una tierra de laberintos, contrastes y calor intenso que encaja con mi propio desorden interno; el de ella es Nueva York, imponente, impecable y envuelta en esa luz de rascacielos y asfalto.&nbsp;<br>Muchos viajan sin rumbo, huyendo de algo o buscando una se\u00f1al, mientras que otros llevan la vida resuelta, con todo el plan meticulosamente anotado bajo el brazo. El libreto del viaje es el mismo para todos, pero la gran verdad de la vida es que nadie te ense\u00f1a c\u00f3mo empezar de nuevo o c\u00f3mo terminar de soltar. Eso, muy pocos lo saben.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alguna vez me habl\u00f3 de sus ra\u00edces con una mezcla de misterio y nostalgia. \u201cVamos por la ruta de d\u00f3nde vengo\u201d, me propuso, mir\u00e1ndome a los ojos. \u201cQuiero ense\u00f1arte algo m\u00e1s, algo que vaya m\u00e1s all\u00e1 de lo que ya has escuchado de m\u00ed; tal vez as\u00ed puedas viajar a ese cielo del que una vez me contaste\u201d. Sus palabras sonaron como una invitaci\u00f3n id\u00edlica, un boleto sin retorno a su mundo.<br>Mi reacci\u00f3n en ese instante fue tan intensa, tan alucinante, que me dej\u00e9 cegar por completo. Cuando me mir\u00f3 y me solt\u00f3 un \u201cte quiero\u201d, el mundo se detuvo. Estaba tan suspendido en su galaxia que fui incapaz de ver la realidad.&nbsp;<br>Y sin pensar, la magia de ese destello dur\u00f3 apenas un segundo. Fue una epifan\u00eda amarga: en el mismo milisegundo en que sus labios pronunciaron esas palabras, una certeza fr\u00eda me golpe\u00f3 la gallard\u00eda. Supe, con la claridad destructiva de la intuici\u00f3n, que ese cari\u00f1o ven\u00eda con equipaje. Hab\u00eda un desposado en alg\u00fan lugar, un hilo invisible que la ataba a otra parte y que convert\u00eda su cari\u00f1o no en un boleto de ida, sino en una hermosa y dolorosa despedida anticipada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora, al recordarlo, ese aprendizaje suyo me parece casi un regalo congelado en el tiempo, algo que qued\u00f3 pausado junto con el resto del mundo. Pienso en sus manos explicando con paciencia, en su voz tranquila ense\u00f1\u00e1ndome algo tan simple y, sin embargo, tan cargado de significado, y no puedo evitar sentir que esa ense\u00f1anza \u2014como tantas otras cosas de aquella \u00e9poca\u2014 qued\u00f3 suspendida, esperando un momento que tal vez nunca termine de llegar del todo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Humanos compuestos por pensamientos, emociones y todo elemento a la orden del d\u00eda, atributos y conformidades, que nos hacen individuo, dejando de lado lo humano para volver a ser animal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las promesas e ilusiones ya no son sorpresas, \u00bfcreo que terminamos?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Blowin In The Wind by Bob Dylan (Lyric Video)\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/2CDQ87YxVL0?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aquella, constelaci\u00f3n fija en el firmamento; yo, polvo estelar de paso por un reino extra\u00f1o, flotando en la fragilidad de lo ef\u00edmero.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":482,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[35,34],"class_list":["post-481","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-textos","tag-off","tag-rusia"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/cluzman.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/bn.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cluzman.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/481","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cluzman.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cluzman.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cluzman.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cluzman.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=481"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/cluzman.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/481\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":497,"href":"https:\/\/cluzman.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/481\/revisions\/497"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cluzman.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/482"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cluzman.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=481"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cluzman.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=481"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cluzman.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=481"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}