{"id":450,"date":"2026-04-13T02:50:35","date_gmt":"2026-04-13T02:50:35","guid":{"rendered":"https:\/\/cluzman.com\/?p=450"},"modified":"2026-04-15T15:30:48","modified_gmt":"2026-04-15T15:30:48","slug":"el-aventurero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cluzman.com\/?p=450","title":{"rendered":"El Aventurero"},"content":{"rendered":"\n<p>La invasi\u00f3n de las frecuencias irrumpe en silencio: el encuentro fortuito entre una circunstancia, una melod\u00eda y una Big band.&nbsp;<br>Cuando sucede, no se limita a sonar en la frecuencia de tu sintonizador \u2014se ancla a un momento preciso, se funde con tu realidad m\u00e1s cercana y se instala en ella sin llamar a la puerta, como si conservara el derecho leg\u00edtimo de dictar la banda sonora de nuestra existencia durante un periodo en el olvido. Creo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es una&nbsp;simbiosis extra\u00f1a y casi parasitaria; nuestra cotidianidad se convierte en un eco constante de esas armon\u00edas que deciden quedarse a vivir en los momentos m\u00e1s mundanos, transformando el acto de caminar por la calle o lavar los platos en una escena cinematogr\u00e1fica de la que no podemos desbandarse. Considero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En ese punto, ya no escuchamos la m\u00fasica;&nbsp;somos el escenario donde la melod\u00eda ocurre, aceptando la rendici\u00f3n dominante ante un arreglo musical que ya nos pertenece \u2014o a la que ya no pertenecemos\u2014. Sospecho.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fue hace mil a\u00f1os, en Lima. Por alguna radio local empezaron a sonar canciones en un idioma que no era el de siempre, aunque el enganche fue inmediato. Nadie lo vio venir: unos franceses entrando por la puerta grande en un pa\u00eds que no suele abrir esa puerta. Y de pronto, sin que nadie lo hubiera predicho, la siguiente discusi\u00f3n lleg\u00f3 envuelta en franc\u00e9s.<br>Era una idea extra\u00f1a, casi absurda; intentar descifrar un idioma del que no entend\u00edamos ni un carajo, pero que, de alguna forma inexplicable, se filtr\u00f3 en el sistema de toda una generaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al principio cab\u00edamos en una mesa; despu\u00e9s, ya no hab\u00eda mesa que nos contuviera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ya perd\u00ed la cuenta tras los a\u00f1os de ausencia, pero no sus discos. No s\u00e9 si los perd\u00ed o me los robaron, pero alguna huella habr\u00eda quedado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ver c\u00f3mo luego de otros mil a\u00f1os de enfado, la historia se repite con la precisi\u00f3n de un metr\u00f3nomo et\u00e9reo. Esos momentos anormales, esas pr\u00e1cticas que alguna vez hicieron temblar las estructuras del m\u00edtico Amauta lime\u00f1o, resonar\u00e1n esta noche con una crueldad id\u00e9ntica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>No es solo una repetici\u00f3n; es una continuidad vibracional.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La cima del monte no ser\u00e1 solo un punto geogr\u00e1fico; ser\u00e1 la escala absoluta de esta odisea, el escenario final de unos sonidos de ayer que se alza justo cuando la expedici\u00f3n europea comienza a desvanecerse en el calendario.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La frecuencia nos une, y esta noche, Lyon ser\u00e1 el nuevo epicentro de esa explosi\u00f3n que a\u00fan no termina.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y tras haber devorado los espectaculares jardines del sur franc\u00e9s \u2014que ahora se desdibujan en el espejo retrovisor como un para\u00edso perdido\u2014, nos hundimos en el flujo hipn\u00f3tico de un tr\u00e1fico ajeno, un r\u00edo de metal y luces que ignora nuestro cansancio.&nbsp;<br>A eso de las 7:08 p.m., cuando la luz del d\u00eda se rinde ante la penumbra, emergi\u00f3 de la neblina el primer rayo del destino. All\u00ed, ir\u00f3nico y est\u00e1tico en la distancia, un cartel dict\u00f3 nuestra sentencia: Lyon, siguiente salida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fue una transici\u00f3n imperceptible que, al rato, la ciudad nos envolvi\u00f3 y aparecimos ante la magnitud del Coliseo. Todo se manejaba de buena forma que nada se sent\u00eda pesado por la incomunicaci\u00f3n francesa. Quiz\u00e1s pecamos de tontos al manejarnos en un idioma con mucho desinter\u00e9s, pero de alg\u00fan modo esa fricci\u00f3n funciono. Al final, logramos entendernos, aunque el proceso sea un misterio; simplemente ocurri\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Camino directo al LDLC Arena, ya fuera con la mirada puesta en lo que ven\u00eda o completamente perdidos en lo que quedaba atr\u00e1s, esos pasos fueron una mezcla extra\u00f1a de melancol\u00eda, angustia y destellos de alegr\u00eda del hoy. Me encontraba desatinado al momento, ten\u00eda bichos en la mente y polillas en la panza. Me detuve un rato, algo exhausto del proceso, intentando descifrar las coordenadas de este halo donde el tiempo parece haberse doblado sobre s\u00ed mismo.&nbsp;<br>\u00bfD\u00f3nde estaba? \u00bfHacia qu\u00e9 abismo me dirig\u00eda con esta inercia de son\u00e1mbulo?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El entorno era una paradoja hiriente. Todo se manifestaba con una ambig\u00fcedad espectral y, sin embargo, cada detalle pose\u00eda la claridad tajante como tus respuestas. No hab\u00eda t\u00e9rmino medio, solo el vac\u00edo o la revelaci\u00f3n necesaria. Esos pasos pesaron a\u00f1os en mi como aquella vez en el Amauta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Eran las 8:28 p.m., el ambiente se alzaba ante nosotros como la entrada a un feudo olvidado, una frontera entre lo cotidiano y lo ofrendado. Al cruzarlo, me vi enfrascado en una marea humana, un hervidero de almas que compart\u00edan una misma sed de fascinaci\u00f3n. El aire mismo parec\u00eda cargado de una electricidad invisible; todo a mi alrededor destilaba una magia densa, casi tangible que hac\u00eda que los bordes de la realidad se despintaran.<\/p>\n\n\n\n<p>Se siente ese sudor animal en espacios cerrados, que apenas se pudo ingresar. Lleno desde la entrada hasta el infinito all\u00e1 arriba donde castigan la vista. La realidad se fragment\u00f3 en mil pedazos de cristal luminiscente. No era un techo que cubr\u00eda nuestras cabezas, sino un cosmos falsificado y dominador, una b\u00f3veda infinita poblada por peque\u00f1as luces que danzaban en el vac\u00edo. Parec\u00eda que un cielo estrellado de luci\u00e9rnagas multicolores hubiera sido capturado y confinado en esa sala. Las luces fluctuaban en un vaiv\u00e9n hipnotizante, como si cada destello fuera un latido suspendido, esperando desesperadamente la nota musical acorde.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al ingresar nos dieron pulseras amarillas con un pl\u00e1stico en medio cuya funci\u00f3n no lograba descifrar en medio del alboroto. Con la mente en otra parte, la desabroch\u00e9 y la hund\u00ed en mi bolsillo, olvid\u00e1ndola al instante mientras me abr\u00eda paso hacia la noche.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En plena oscuridad, mi bolsillo brillaba y digo \u00bfqu\u00e9 co\u00f1os pasa?&nbsp;<br>Oh, que pendejo soy, es la candela que sobrevuela en todos los presentes. Mi bolsillo ya no cargaba un pedazo de pl\u00e1stico, sino un fragmento del cielo estrellado que estaba por reventar. Yo tambi\u00e9n ten\u00eda la m\u00eda. Es la pulsera de hoy.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Antes del viaje, le comento a Gino la idea de ir a este show ya que estaremos m\u00e1s o menos cerca o quiz\u00e1s la ruta nos pierda por esos lares y podamos hacer de esto una realidad antigua. \u00bfSer\u00eda maldito no crees? Le dije.&nbsp;<br>Al principio lo dudo, claro, sabiendo que la banda ya no convoca como antes en lados opuestos donde vivimos; pero creo que insist\u00ed tanto que el hombre termin\u00f3 cediendo. Al final dijo: bueno, \u00a1que chucha vamos! \u2014total, para ese entonces ya estar\u00edamos de vuelta del roadtrip, y ser\u00eda la manera perfecta de coronar el periplo.<\/em><br><em>A principios de a\u00f1o intent\u00e9 verlos en otra ciudad, pero por cosas del destino el viaje no se dio. Esta vez, como por arte de magia y con el tour agotado, la banda anunci\u00f3 una nueva fecha aqu\u00ed, justo en los d\u00edas que estaremos de regreso y Lyon no est\u00e1 lejos de la ruta. Y claro, encaj\u00f3 a la perfecci\u00f3n en el plan maestro.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>El estruendo de la apertura ya vibraba en los huesos. Mientras el pantallon del escenario daba la se\u00f1al de partida para la primera agitaci\u00f3n de la noche, la primera rola se filtraba en el sistema nervioso mientras hac\u00edamos acto de presencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Secuela subliminal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fue un inicio s\u00f3lido y aunque exploraron sonidos que me resultaron ajenos, la calidad fue indiscutible y, el contagio colectivo hizo el resto.&nbsp;<br>Me queda claro que&nbsp;la distancia es el enemigo musical: mil veces preferible el sudor y el aguante en la cancha que la comodidad est\u00e9ril de un asiento en la grada. Definitivamente, es otro sentir y aunque la edad avance, la cancha ser\u00e1 por siempre todo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La puesta del escenario es casi perfecta, pero bien equilibrada con un peque\u00f1o stage al medio fondo del campo, donde pasaron gran parte del show muy cerca a los de atr\u00e1s como yo, y un intermedio en la pasarela, algo redondo para todos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y como si fuera un bucle infinito, las im\u00e1genes del video se proyectan en mi mente y me transportan a ese baile que a\u00fan te debo en alg\u00fan rinc\u00f3n del mundo. De fondo, el eco de&nbsp;<strong>L\u2019amour fou<\/strong>&nbsp;lo envolv\u00eda todo. La pantalla encendida era el \u00fanico faro en medio de la euforia; un pulso de luz que precedi\u00f3 a la explosi\u00f3n de una lluvia de papelitos y luci\u00e9rnagas suicidas revientan alrededor.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Llegu\u00e9 buscando algo y termin\u00e9 qued\u00e1ndome anclado al sonido de las efem\u00e9rides. Lugares que parecen flotar en el limbo, perdidas entre dos reinos justo donde el mapa se deshace; ah\u00ed es donde me encontr\u00e9 en <strong>Sal\u00f4mbo<\/strong>. En el segundo escenario, la m\u00fasica se desnud\u00f3 en un formato ac\u00fastico que nos vol\u00f3 la cabeza. Nicola estaba tan cerca que pod\u00eda leerle las arrugas como si fueran un mapa de su propia historia, coronado por esa peluca descomunal que, a su edad, parece m\u00e1s un manifiesto de rebeld\u00eda a la calvicie que un accesorio.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta ahora puedo decir, siempre he mantenido una distancia prudente, casi c\u00ednica, con esta canci\u00f3n. Si soy honesto, <strong>Canary Bay<\/strong> es la pieza que menos he apreciado en todo mi rodaje; me parec\u00eda un producto excesivamente&nbsp;pegajoso, com\u00fan y masticado, de esos que se te pegan como un chicle en la suela y terminan por agotar la paciencia. Para m\u00ed, operaba en una frecuencia totalmente distinta a la m\u00eda, en un canal que yo simplemente me negaba a sintonizar.&nbsp;<br>Pero hoy, el aire cambi\u00f3 de golpe.&nbsp;<br>Ver a los franceses adue\u00f1arse del ritmo, entreg\u00e1ndose a la pista con una euforia tan genuina que parec\u00eda que estaban escuchando el himno de una generaci\u00f3n entera. Bailaban con una energ\u00eda que desafiaba mi desprecio y, de pronto, algo hizo &#8220;clic&#8221;. Me contagiaron.&nbsp;<br>La barrera del prejuicio se rompi\u00f3 y, por primera vez, la m\u00fasica no solo se escuch\u00f3, sino que retumb\u00f3 con una fuerza excesiva.&nbsp;\u00a1Son\u00f3 de la concha de su madre!&nbsp;Fue como si la canci\u00f3n se lavara la cara y recuperara una dignidad que yo nunca le quise otorgar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>El tiempo pone cada nota en su lugar cuando el contexto es el adecuado.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El auditorio dej\u00f3 de ser un recinto de cemento para convertirse en un lienzo vivo. Mientras los primeros acordes se instalaban en la cabeza,&nbsp;el cielo del lugar se ti\u00f1\u00f3 de un turquesa vibrante sobre un fondo p\u00farpura profundo creando una atm\u00f3sfera casi on\u00edrica, como si estuvi\u00e9ramos suspendidos en el centro de una nebulosa. <strong>Miss Paramount<\/strong>, qu\u00e9&nbsp;lujo necesario, una de esas piezas an\u00f3malas que en su momento se atrevi\u00f3 a sonar en la fiesta de la vecina.&nbsp;<br>En un instante de introspecci\u00f3n, baj\u00e9 la mirada por un segundo para asimilar la magnitud de lo que estaba pasando en una marea r\u00edtmica, perdiendo el control bajo esa luminosidad irreal\u2026 dos mazazos juntos era lo que ped\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El tel\u00f3n parece amansarse, bajando la guardia a la lentitud de <strong>J&#8217;ai demand\u00e9 \u00e0 la lune<\/strong>. Es un momento de calma extra\u00f1a, casi hipn\u00f3tica. El ambiente se ha vuelto denso y c\u00e1lido. En este rinc\u00f3n de la noche,&nbsp;el vaso parece cobrar espuma, como si el mismo aire la agitara en un \u00faltimo aliento de frescura. Todo se ha vuelto de un color&nbsp;amarillo \u00e1mbar, un espacio monocrom\u00e1tico donde el tiempo se estira y las certezas se desdibujan. Nicola la canta mansamente y con fragmentos que los cercanos la entienden telep\u00e1ticamente.&nbsp;<br>Me encuentro ah\u00ed, suspendido,&nbsp;tratando de entender la l\u00edrica del mismo modo en que paso los d\u00edas intentando descifrarte, buscando un significado oculto entre las pausas, una se\u00f1al clara en medio de la melod\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto cambia todo y la pegajosa <strong>Un \u00e9t\u00e9 fran\u00e7ais<\/strong> lleva lo suyo con esa insistencia r\u00edtmica que se te mete bajo la desaz\u00f3n sin pedir permiso y me detengo a pensar si alguna vez la dej\u00e9 pasar como ruido de fondo.&nbsp;<br>Es curioso ver c\u00f3mo a tantos les apasiona, c\u00f3mo se rinden ante ella con una resoluci\u00f3n casi desalmada. Pero lo m\u00edo es distinto, es algo que ocurre en el silencio de los gestos sin necesidad de pronunciar una sola palabra, sin romper el hechizo del aire cuando&nbsp;le paso la mano en un abrazo ac\u00fastico&nbsp;extraterrenal.&nbsp;<br>Es una tregua sacrosanta; la canci\u00f3n com\u00fan se vuelve un himno privado para ellos, y el gesto m\u00e1s simple se transforma en un puente hacia otro mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se mandaron algunos ecos del pasado dentro de lo moderno que hoy profesan y yo convencido de que se perder\u00edan en el ruido del olvido. Pero ah\u00ed estaba la famosa Rebeca de <strong>Trois nuits par semaine<\/strong>, emergiendo entre la est\u00e1tica para entrelazarse con <strong>Kao Bang<\/strong> y su exagerado coro intenso casi teatral que estall\u00f3 a mi alrededor como una orquesta de reproches. Muy buenas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y no s\u00e9 en qu\u00e9 momento planearon tocarla con tanta sa\u00f1a, tan cerca de la piel que el golpe me devolvi\u00f3 de un plumazo al siglo anterior. El cambio fue brusco, casi violento; <strong>L&#8217;aventurier<\/strong> apareci\u00f3 de pronto en el estacionamiento de mi memoria, iluminando rincones que cre\u00eda oscuros.&nbsp;<br>Desarmado, sin voz para cantar y conform\u00e1ndome con balbucear una poes\u00eda que mis sensores recordaban mejor que mi mente. Que bien se escucha y la ejecuci\u00f3n de la banda fue contundente.&nbsp;<br>Fue el punto alto de la noche. Un instante suspendido donde me pregunt\u00e9 si de verdad he crecido o si el tiempo, en realidad, se ha quedado congelado esper\u00e1ndome en este acorde.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si de m\u00ed hubiera dependido, habr\u00eda tachado parte del setlist para meter esas canciones que te obligan a pedir la \u00faltima y no irte nunca. Esos temas que de verdad te permiten&nbsp;embriagarte hasta perder los tornillos del cami\u00f3n, soltar el freno y dejar que el pasado te pase por encima. Pero el azar es caprichoso y la lista era la que era. As\u00ed estuvo la noche, un equilibrio extra\u00f1o entre la sobriedad del momento y el deseo de haberme perdido del todo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Quedan detalles sueltos, flecos que explorar, y puede que alguno te atrape. Pero hay laberintos que ya fueron recorridos, escritos y grabados con m\u00e1s autoridad de la que yo podr\u00eda invocar, y seguir por ah\u00ed tiene un precio: hacerse pesado. Y siendo el novato cr\u00f3nico que soy, prefiero no abusar. Algunos tesoros de este tour est\u00e1n mejor guardados en otras voces, en otras fuentes. Yo solo abro la puerta, t\u00fa decides si entras.<\/p>\n\n\n\n<p>Me basta con la certeza de que esta noche se ha grabado en el relieve de lo memorable. Hay una belleza extra\u00f1a en la p\u00e9rdida de la br\u00fajula como haber desviado la ruta original para terminar precisamente aqu\u00ed, no fue un error de c\u00e1lculo, sino el acierto m\u00e1s l\u00facido de toda la traves\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A veces, el destino no se encuentra en la l\u00ednea recta, sino en esa curva imprevista que decidimos tomar por instinto. Este lugar, este instante, es mucho m\u00e1s que una escala; es la nota final que justifica cada kil\u00f3metro y cada pueblo suscrito en el camino que empez\u00f3 hace dos semanas. Si el viaje fue una b\u00fasqueda constante, el cierre ha sido una redenci\u00f3n. No solo hemos llegado al final del mapa, sino que hemos descubierto que la forma en que se baja el tel\u00f3n \u2014con esta paz sonora, con esta luz Indochine\u2014 es, por mucho, lo dominante de esta historia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta noche, la bulla no solo llen\u00f3 el recinto; si no que tambi\u00e9n baj\u00f3 hasta el fondo de mi inventario acalorado y removi\u00f3 con violencia el ba\u00fal de los recuerdos. Ver c\u00f3mo lo que alguna vez nos defini\u00f3 vuelve a la vida, con m\u00e1s cicatrices, pero con una potencia renovada, capaz de hacernos sentir frescos y antiguos al mismo tiempo. Al final, el cambio no era el enemigo, sino el veh\u00edculo para que el pasado volviera a rugir.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Indochine<\/strong> no vino a calcar mis nostalgias ni a interpretar, nota por nota, las memorias que guardo bajo llave en los cajones de siempre. Se ahorraron el ejercicio f\u00e1cil de la clonaci\u00f3n para entregarnos, en cambio, una fiereza de acordes y una puesta en escena que arras\u00f3 con cualquier curiosidad. Para alguien como yo \u2014un viejo testarudo, un centinela de lo inmutable que mira el cambio con sospecha\u2014, ese despliegue de fuerza bruta fue una bofetada de contexto necesaria. Fue suficiente para recordarme que la m\u00fasica, cuando es aut\u00e9ntica, no pide permiso para evolucionar.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final, no somos nosotros quienes elegimos la m\u00fasica; es ella la que nos encuentra en el momento justo del naufragio o del vuelo. Creo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No queda m\u00e1s que agradecer al lejano amigo, Gino, por los tickets del concierto y el perpetuo viaje a ninguna parte. Verdaderamente has realizado una proeza digna de elogio, mi estimado camarada. \u00a1Te la rifaste man!<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Indochine<\/strong><br>Arena Tour 2025<br>LDLC Arena, Lyon<br>14 de octubre 2025<\/p>\n\n\n\n<p>Setlist:&nbsp;<br>Ma Vie est \u00e0 Toi \u2022 L\u2019Amour Fou \u2022 Le Chant des Cygnes \u2022 La Belle et la B\u00eate \u2022 Sanna sur la Croix \u2022 Annabelle Lee \u2022 Victoria \u2022 No Name&nbsp;<br>Sal\u00f4mbo \u2022 Mao Boy \u2022 Marilyn \u2022 Canary Bay \u2022 Miss Paramount \u2022 Punker \u2022 J\u2019Ai Demand\u00e9 \u00e0 la Lune \u2022 College Boy \u2022 Un Et\u00e9 Fran\u00e7ais \u2022 Alice &amp; June \u2022 La Vie est \u00e0 Nous&nbsp;<br>Station 13 \u2022 Des Fleurs pour Salinger \u2022 3 Nuits par Semaine&nbsp;<br>Kao Bang \u2022 Un Jour Dans Notre Vie \u2022 Tes Yeux Noirs<br>L\u2019Aventurier \u2022 En Route vers le Futur<\/p>\n\n\n\n\n<div style=\"row-gap: 16px; column-gap: 16px; grid-template-columns: repeat(4,1fr); --galleryberg-mobile-columns: 2; --galleryberg-tablet-columns: 4; \" class=\"galleryberg-gallery-container galleryberg-has-lightbox columns-4 layout-square wp-block-galleryberg-gallery\" data-open-effect=\"zoom\" data-close-effect=\"zoom\" data-slide-effect=\"slide\" data-keyboard-navigation=\"true\" data-loop=\"false\" data-zoomable=\"false\" data-draggable=\"false\" data-show-lightbox-captions=\"false\">\n\t\n<figure class=\"wp-block-galleryberg-image galleryberg-image size-large has-hover-effect hover-zoom-out wp-block-galleryberg-image\" id=\"wp-image-432\">\n\t\t\t<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"840\" height=\"1000\" src=\"https:\/\/cluzman.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/IMG_2060.jpg\" class=\"\" alt=\"\" \/>\t\t<\/figure>\n\n\n<figure class=\"wp-block-galleryberg-image galleryberg-image size-large has-hover-effect hover-zoom-out wp-block-galleryberg-image\" id=\"wp-image-459\">\n\t\t\t<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"950\" height=\"713\" src=\"https:\/\/cluzman.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/i10.jpg\" class=\"\" alt=\"\" \/>\t\t<\/figure>\n\n\n<figure class=\"wp-block-galleryberg-image galleryberg-image size-large has-hover-effect hover-zoom-out wp-block-galleryberg-image\" id=\"wp-image-453\">\n\t\t\t<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"950\" height=\"585\" src=\"https:\/\/cluzman.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/i003.jpg\" class=\"\" alt=\"\" \/>\t\t<\/figure>\n\n\n<figure class=\"wp-block-galleryberg-image galleryberg-image size-large has-hover-effect hover-zoom-out wp-block-galleryberg-image\" id=\"wp-image-451\">\n\t\t\t<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"713\" height=\"950\" src=\"https:\/\/cluzman.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/i004.jpg\" class=\"\" alt=\"\" \/>\t\t<\/figure>\n\n\n<figure class=\"wp-block-galleryberg-image galleryberg-image size-large has-hover-effect hover-zoom-out wp-block-galleryberg-image\" id=\"wp-image-454\">\n\t\t\t<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"950\" height=\"478\" src=\"https:\/\/cluzman.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/i005.jpg\" class=\"\" alt=\"\" \/>\t\t<\/figure>\n\n\n<figure class=\"wp-block-galleryberg-image galleryberg-image size-large has-hover-effect hover-zoom-out wp-block-galleryberg-image\" id=\"wp-image-452\">\n\t\t\t<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"650\" height=\"950\" src=\"https:\/\/cluzman.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/i007.jpg\" class=\"\" alt=\"\" \/>\t\t<\/figure>\n\n\n<figure class=\"wp-block-galleryberg-image galleryberg-image size-large has-hover-effect hover-zoom-out wp-block-galleryberg-image\" id=\"wp-image-456\">\n\t\t\t<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"758\" height=\"950\" src=\"https:\/\/cluzman.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/i006.jpg\" class=\"\" alt=\"\" \/>\t\t<\/figure>\n\n\n<figure class=\"wp-block-galleryberg-image galleryberg-image size-large has-hover-effect hover-zoom-out wp-block-galleryberg-image\" id=\"wp-image-462\">\n\t\t\t<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"950\" height=\"713\" src=\"https:\/\/cluzman.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/i11-1.jpg\" class=\"\" alt=\"\" \/>\t\t<\/figure>\n\n<\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Indochine - Arena Tour, Lyon 10.14.25\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/TQLLRw9ct4k?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; 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